|
Trazas una línea de sangre, tu sangre. Como queriendo desintegrar el silencio. De todas las tardes en las que quise partir, sólo hoy escuché mi propio eco, quizás haya sido sólo el recuerdo, pero ante la duda respiro profundo y vuelvo a mi canto de café a mis propias mentiras en las que me convenzo, entre sorbos, que podré quebrar el silencio.
|